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En
los
años
de
experiencia
asistiendo
a un
sin número
de
bodas
puedo
asegurarles
que,
si
hay
algo
que
puede
dañar
una
boda
es
tener
un
salón
lleno
de
invitados
esperando
sin
nada
con
qué
entretener
su
paladar,
mientras
los
novios
se
retrasan
tomándose
las
fotos.
El
problema
radica
en
que
se
piensa
erradamente
acerca
del
tiempo
que
los
novios
tardarán
en
llegar
al
salón
donde
se
llevará
a
cabo
la
fiesta
de
bodas.
Algunas
personas
sin
asesoramiento
suponen
que
tomarse
esas
fotos
es
cuestión
de
"un
ratito",
pero
la
realidad
y
las
estadísticas
no
dicen
lo
mismo
Llegar
hasta
el
sitio
elegido
para
las
fotos,
encontrar
que
todo
esté
dispuesto,
tomar
las
fotos
y
llegar
hasta
el
salón
es
algo
que
no
lleva
un
ratito,
y si
de
camino
nos
sorprende
algún
tapón
de
tránsito
entonces
estemos
seguros
que
los
invitados
sentirán
desconcierto.
Sólo
imagínense
a
ustedes
mismo
durante
una
hora,
hora
y
media
o
tal
vez
más
esperando
a
los
novios
sin
probar
bocado,
sin
poder
beber
una
copa.
Esa
fiesta
de
bodas
en
la
cual
están
presentes
todas
las
personas
que
queremos
es
algo
único
en
nuestras
vidas,
algo
irrepetible
y
que
merece
ser
recordado
como
un
momento
verdaderamente
especial.
A
nadie
le
gustaría
que
cuando
los
invitados
recuerden
su
boda
digan
"cuánto
que
hubo
que
esperar!";
y
créanme,
la
solución
no
es
avanzar
tratando
de
sacar
las
fotos
a
las
millas
porque
entonces
tendremos
otro
problema
más
y es
que
tal
vez
más
tarde
no
estemos
satisfechos
con
las
fotos.
Considerando
el
gasto
general
de
una
boda,
un
cóctel
no
implica
una
gran
diferencia.
Existen
muchas
posibilidades
a la
hora
de
incluír
un
cóctel
que
mantenga
entretenidos
a
los
invitados
y
que
nos
permita
llegar
al
salón
más
relajados.
Un
bocadillo
y
una
copa
logran
animar
a
quienes
nos
esperan
y
así
se
crea
un
ambiente
propicio
para
la
llegada
de
los
novios |